¿Qué se puede aprender de “La Consentida”?
Viña del Mar, set de 2007
Que de los porfiados será el reino, dicen por acá. ¿Cuando fue la última vez que se metió en algún asunto sin tener claro cómo terminaría? Comprar un departamento en verde, adquirir un libro sin tenerlo en el escritorio, son acciones que sin duda representan un grado de audacia de quienes las emprenden. Ser aval de alguien, prestar un cheque en blanco, prestarle ropa a algún conocido, son acciones de confianza casi rayana en lo demencial. Casarse sin tener un empleo seguro…
Se ha visto tanto río pasar debajo del puente…
Es por eso, tal vez, que sea preciso mirar para atrás en este tema y ver si en realidad es lo más sabio cerrarle la puerta a todo lo que huela a riesgo, a diferente, a inesperado, a cualquier idea que sobrepase los confines de la costumbre.
Leí en algún diario que el creador de la empresa Amazon.com, un gringo llamado Jeffrey Bezos, no pensó como la mayoría de nosotros. De haberlo hecho, estaría sumido en esa gran jalea que es el anonimato. Es más, ni siquiera estaría un modestísimo redactor de columnas del tercer mundo regurgitando su hazaña empresarial para sus eventuales lectores.
Permítanme, con todo respeto, dijo el curao, decirles que este tío, el mentado Jeffrey, que bien podría postularse como el rey de los porfiados, el 2004, tuvo la idea pionera de desarrollar la venta de productos por Internet. Luego de analizar algunas opciones se decidió a vender libros y así un después fundó Amazon.com
Bezos, su apellido, no los ósculos, debía convencer a los inversionistas sobre su conveniencia. Sin embargo, cualquier evaluación del negocio debía considerar un elemento clave: se trataba de una puesta tan novedosa como arriesgada. En 1995, hablar de comercio por Internet era algo sumamente “futurista” y, por lo general, nadie tenía mucha confianza en un negocio de ese tipo.
Lo que parecía una idea descabellada, con libros que inicialmente eran distribuidos desde un garaje en Seattle, se transformó en… ¡la librería más grande del mundo!! Hoy, además de especializarse en la venta de libros, también vende otros productos como ropa, juguetes, computadoras y artículos electrónicos. ¡”Qué me desistí”!
Pero no todo es miel sobre hojuelas en la historia de amazon.com. Para quienes tienen acceso a los trucos contables y saben de finanzas, les llamará la atención, tanto como a los legos, que esta empresa tuvo durante los primeros ocho años…¡ pérdidas contables! Sin sorpresa los flujos de caja también fueron muy negativos al principio. La joven empresa era una generadora de costos más que de beneficios.
A pesar de los pérdidas sucesivas Bezos estimaba que su proyecto era rentable. El mercado también. El valor de mercado de la compañía alcanzaba los 25 billones de dólares en 1999. Hoy bordea los 30 billones de dólares. Cifra similar al valor de … Codelco.
Qué podemos espigar de este ejemplo. Que debe haber datos que no conocemos, como que las condiciones financieras en EE UU son muy diferentes a las nuestras. Puede ser.
Se trata de persuadirnos que algo muy importante tiene es la Actitud. En la manera de pensar y de hacer las cosas.
Si hasta Colón tuvo ese prurito de emprendedor sin el cual se habría quedado en tierra, creyendo, como los demás, que ésta era plana y que D´s era un viejito barbón. ¡Y vaya qué riesgo fue ése: subirse a esas calabazas y aventurarse en el océano sin más ayudas que la brújula, el sextante, el astrolabio, y… la firme convicción de estar haciendo lo correcto! La actitud emprendedora es así. Casi como La Consentida, de Jaime Atria, que todo consigue con su … porfía. Aro, aro, aro.
Carlos Barrales Ortega
cbarrales@hotmail.com
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martes, 25 de septiembre de 2007
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